Arami, el nombre en guaraní preferido por los paraguayos para sus hijas

Arami (Cielito, en lengua guaraní) es el nombre propio en ese idioma precolombino que prefieren los padres paraguayos para sus hijas, dentro de una tendencia al alza en el país de escoger denominaciones nativas, algo que de momento parece que no se contagia a los varones.

De acuerdo con la Dirección General de Registro del Estado Civil (DGREC), hasta 2014 había en Paraguay un total de 12.787 registros con el nombre de Arami, el diminutivo de ára, que en guaraní significa cielo o firmamento.

Muy por encima de Ka'akupe, con 251 registros y que se podría traducir como Detrás de la Selva, y que además corresponde a uno de los emblemas católicos de Paraguay, la virgen de Caacupé, en la localidad del mismo nombre y principal centro mariano del país sudamericano.

Le siguen, y con márgenes muy apretados, los nombres femeninos de Jeruti (Paloma, con 218 registros); Anai (flor de ceibo, con 146); Ysapy (Rocío, con 136) o Amambái (Helecho, con 130).

Esos nombres, dentro de una serie de preferencias que también incluyen opciones como Ára (Cielo) o Panambi (Mariposa), evidencian además una mayoría de motivos ligados a la naturaleza.

Pero también reflejan la ausencia de nombres propios masculinos en guaraní, pese a que Ka'akupe se puede utilizar indistintamente por hombres y mujeres, según dijo a Efe Domingo Aguilera, director general de investigación lingüística de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL).

En cualquier caso, la tendencia supone una actitud positiva entre la población paraguaya hacía el guaraní, de acuerdo con la SPL, así como el signo de un resurgimiento que se pretende sea generalizado entre la sociedad.

En ese sentido, Aguilera explicó que los primeros guaraníes tenían un solo nombre, que era elegido por el chamán, y que fueron muy pocos los que se conservaron, como nombre propio o como apellido, tras la llegada de los conquistadores y colonos españoles, que impusieron una nomenclatura cristiana o española.

Esos nombres propios en guaraní sí fueron conservados por los misioneros jesuitas en las reducciones que fundaron en el país entre los siglos XVII y XVIII, en las que se concentraron a las poblaciones indígenas para inculcarles la moral y la religión católica.

Sin embargo, esos nombres propios de uso en esas misiones también fueron perdiéndose tras su eliminación mediante el decreto de 1848 de Carlos Antonio López (1790-1862), segundo presidente de Paraguay, que estableció "como ciudadanos libres a los Indios naturales de toda la República" y

"Su planificación (la de López) era de un país en español", dijo Aguilera.

Ahora, mal que le pese a López, los nombres propios en guaraní renacen en lo que Aguilera define como un "ejercicio de libertad" y aprecio por un idioma que en Paraguay es oficial junto al español.

"Para nosotros es un barómetro de la valoración del guaraní entre la gente, incluida la que no lo habla", dijo Aguilera.

De hecho, Aguilera recordó que algunos de esas apelaciones nativas han trascendido las zonas de habla guaraní y llegado hasta México, donde la cantante y actriz Anahí Giovanna Puente ha popularizado con su nombre una derivación de Anai.

La SPL ha publicado un listado con 188 nombres propios, atendiendo a los de la DGREC y ajustados a la gramática en guaraní, que colgarán en su página digital y que servirá como consulta para los padres y para un correcto registro gramatical.

La grafía se realizó tras una investigación rigurosa que tuvo como base de datos a antiguos diccionarios de guaraní.

Se estima que el 90 % de la población de Paraguay es bilingüe en castellano y guaraní, y alrededor del 57 % solo se comunica en este idioma, según el último censo nacional, de 1992

En 2015 la Academia de la Lengua Guaraní de Paraguay aprobó el alfabeto definitivo de ese idioma, un hecho considerado "histórico" en el proceso de normativización de esta lengua precolombina, que también se habla en algunas zonas de Argentina, Bolivia y Brasil.