La musulmana Halimah Yacob es elegida la primera presidenta de Singapur

La musulmana Halimah Yacob se convirtió hoy en la primera presidenta de Singapur sin pasar por las urnas, al ser la única aspirante que cumplió los requisitos para presentarse a los comicios que se iban a celebrar el próximo día 23.

Halimah, de 63 años y etnia malayo-india, fue proclamada presidenta en las oficinas de la Asociación del Pueblo y allí dio las gracias en inglés y malayo a sus seguidores, quienes iban vestidos de naranja, el color utilizado durante su campaña.

"Necesitamos a todos los singapureses unidos (...) No hemos alcanzado todavía nuestro máximo potencial (como país). Lo mejor está por llegar (...)", declaró en un discurso televisado la nueva presidenta, que vestía también con velo y sarong naranjas.

"Pido que nos centremos en nuestras similitudes y no en las diferencias", solicitó Halimah, la primera mujer que ocupa la jefatura del Estado en los más de 50 años de independencia de esta pequeña isla-nación de 5,6 millones de habitantes.

"Yo soy la presidenta de todos", apuntó Halimah, cuyo puesto tiene carácter más representativo que ejecutivo.

Acompañada por su marido, pidió "unidad" a los ciudadanos de Singapur, una próspera nación de mayoría china, pero con amplias mayorías de origen malayo e indio.

Halimah, que fue presidenta del Parlamento, jurará el puesto mañana en una ceremonia auspiciada en el palacio presidencial de Istana, apuntó la Oficina del primer ministro, Lee Hsien Loong, en un comunicado.

El Legislativo singapurés aprobó en 2016 una reforma de la Constitución por la cual los comicios presidenciales quedan reservados a una de las etnias de la multicultural ciudad-Estado si ningún candidato de este grupo ha ocupado el sillón en los últimos 30 años.

La reforma busca facilitar que las minorías étnicas accedan a la presidencia y este año le tocó a los malayos.

El último presidente malayo fue Yusof Ishak (1965-1970), cuya efigie adorna los billetes locales.

Además de ser de etnia malaya, los requisitos incluían haber ocupado un cargo público relevante o ser el máximo ejecutivo de una compañía valorada en al menos 500 millones de dólares singapureses (unos 371 millones de dólares o 306 millones de euros).

Los otros dos aspirantes, Mohamed Salleh Marican y Farid Khan Kaim Khan, no pudieron postularse como candidatos porque sus respectivas empresas tenía un valor menor.

Debido a esto, Halimah ha sido elegida sin tener que someterse a una votación en los comicios previstos inicialmente el próximo 23 de septiembre.

Robin Ramcharan, director ejecutivo del centro de estudios asiáticos Asia Centre, aplaudió que una mujer ocupe la presidencia de Singapur, donde la mayoría de los cargos de responsabilidad están en manos de hombres, aunque criticó la reforma constitucional.

"Esta enmienda constitucional parece que introduce en asunto espinoso de la raza en el paisaje político, cuando Singapur se ha enorgullecido tradicionalmente por ser un Estado meritocrático", dijo en un correo a Efe el director de Asia Centre, con sede en Bangkok.

Ramcharan reconoció que la mandataria se ganó los "corazones y mentes" de sus electores durante su carrera política y esperó que su mandato presidencial -seis años- sirva para mejorar la situación de la mujer y de las minorías.

En las redes sociales, su nombramiento ha sido recibido con aplausos, pero también con críticas.

"¡Qué vergüenza! Una seleccionada, que no elegida. Y También será una silenciosa. ¡Una presidencia irrelevante!", escribió en Facebook singapurés Tay Hai Kong, quien recordó que los contribuyentes pagarán con sus impuestos el salario anual de algo más de un millón de dólares de la presidenta.

Halimah nació en 1954 en Singapur hija de un musulmán de origen indio y de madre malaya, y se licenció en Derecho.

Casada y madre de cinco hijos, trabajó como sindicalista y se inició en política con el Partido de Acción Popular (PAP), que gobierna el país desde 1959, y entró en el Parlamento en 2001.

Consiguió su primer cargo ministerial en 2011, como secretaria de Deportes, Juventud y Desarrollo Comunitario, y dos años después ocupó la presidencia del Parlamento.

El mes pasado, renunció a la presidencia del Legislativo y se dio de baja en el PAP para poder concurrir a las elecciones presidenciales.