Los islandeses vuelven a las urnas un año después de las últimas legislativas

Los islandeses están llamados este sábado a elegir un nuevo parlamento, en los quintos comicios generales desde 2007, tras un nuevo escándalo político que derribó al primer ministro conservador Bjarni Benediktsson.

En septiembre Benediktsson, el líder del Partido de la Independencia, anunció que habría elecciones anticipadas, después de que su aliado gubernamental, el partido centrista Futuro Radiante se retirara de la coalición, sólo nueve meses después de su llegada al poder después de largas negociaciones.

Futuro Radiante acusó al primer ministro de haber cubierto a su padre en un escándalo judicial.

Según los sondeos, el partido conservador sumaría entre el 20 y el 25% de las preferencias en un universo de 250.000 electores, equiparado con el movimiento Izquierda-Verde, que promueve el bienestar social por delante de los desafíos económicos que defiende la derecha.

Los resultados se conocerán el sábado después del cierre de las oficinas de votación hacia las 22H00 GMT, pero este tipo de comicios sin segunda vuelta no permite esclarecer el desenlace de forma inmediata, ya que el gobierno surge después de negociaciones que pueden ser más o menos largas dependiendo de los resultados.

"La cuestión es saber si será posible formar gobierno", explicó a la AFP Arnar Thor Jonsson, profesor de derecho de la Universidad de Reykjavík.

En enero de 2017, el Partido de la Independencia, que cuenta con un tercio de los diputados del parlamento saliente, salió victorioso de las negociaciones para formar gobierno con Benediktsson como su líder.

Este político de 47 años, fue antes ministro de Finanzas y su nombre fue mencionado en el escándalo de los "Papeles de Panamá", desatado en 2016, que involucró a 600 islandeses señalados por tener fondos en paraísos fiscales.

El caso hizo caer el gobierno de Sigmundur David Gunnlaugsson, quien tuvo que convocar a elecciones.


Con un escaño de ventaja en la Althingi, el parlamento unicameral de Islandia, una isla de 335.000 habitantes, la coalición saliente, formada además por el partido Renacimiento, una escisión del Partido de la Independencia, se convirtió en el gobierno "más efímero" de la postguerra.

Si la derecha pierde las elecciones, Islandia podría ser gobernada por una mayoría de centro-izquierda por segunda vez desde la proclamación de la república en 1944.

Entre 2009 y 2013, los socialdemócratas se aliaron con el movimiento Izquierda-Verdes, después de la dimisión del gobierno conservador que había sido acusado de negligencias durante la crisis financiera de 2008 que arrasó la pequeña isla volcánica ubicada en el extremo norte de Europa.

Mientras estuvo en el poder, al izquierda presidió la redacción de una nueva constitución "por" y "para" los ciudadanos, que hizo que el país se convirtiera en un ejemplo de la lucha contra la corrupción.

Pero en las elecciones de 2013 se impusieron las aspiraciones de los electores a una mayor prosperidad que proponían las formaciones de derecha del Partido del Progreso y del Partido de la Independencia.

Tras una espectacular recuperación a partir de 2010, la isla ha registrado un crecimiento de 3,4% en el segundo trimestre de 2017 y en 2016 registró una expansión de 7,2%, con una tasa de desempleo de 2,5%.

"En este sentido, sería sorprendente que el Partido de la Independencia, en el poder desde 2013, no tenga un buen apoyo", afirmó Hannes Gissurarson, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Islandia. "Posiblemente va a ganar más escaños que lo previsto".

Pese a los escándalos que agitan la clase política, el primer ministro también está acusado por varios medios de haber vendido casi la totalidad de sus activos justo antes de la nacionalización de un bando durante la crisis financiera de 2008, parte de electorado debería confirmarle su confianza.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el Partido de la Independencia asumió el cargo de primer ministro 14 veces sobre 27.

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