Los 4 dibujantes franceses muertos engrosan la lista de ataques a la prensa

Los cuatro dibujantes franceses del semanario "Charlie Hebdo" asesinados en París engrosan la lista de caricaturistas e ilustradores cuyo trabajo acabó manchado de sangre en los últimos años.

Los dibujantes Charb, de 47 años; Cabu, de 77; Tignous, de 57; y Wolinski, de 80, perdieron la vida junto a otras ocho personas en el atentado perpetrado en París contra el satírico semanario por la publicación de unas caricaturas del profeta Mahoma consideradas blasfemas por tres extremistas islámicos armados con kalashnikov.

Los cuatro se sumaron a otros casos de dibujantes muertos en diversas circunstancias, pero con el denominador común del ejercicio de su profesión.

El 13 de agosto de 1999, Jaime Garzón, de 36 años, uno de los periodistas y humoristas más famosos de Colombia, fue asesinado por pistoleros, cuando su vehículo fue interceptado a pocas calles de la emisora "RadioNet", en la que trabajaba por unos sicarios que viajaban en una motocicleta de alta cilindrada.

Algunos periodistas de "RadioNet" dijeron que Garzón les confesó que había recibido amenazas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quienes le habían declarado como "objetivo militar" por ser un "estafeta de la guerrilla".

El humorista mantuvo actividades humanitarias, entre ellas la de procurar la liberación de personas secuestradas por los grupos armados.

Menos de dos horas después del crimen, una llamada anónima a las emisoras de radio atribuyó el crimen a las AUC, pero poco después la asociación de los grupos de extrema derecha negó haber sido la responsable.

Garzón representó a "Dioselina Tibaná", la hipotética cocinera del palacio presidencial que revelaba los chismes de Estado mientras preparaba el menú del día; a "William Garra", réplica de un reportero de la vida real que fue jefe de prensa del presidente Ernesto Samper y a "Néstor Elí", el portero del "Edificio Colombia".

Pero quizás el personaje que más impactó entre los colombianos fue el de "Heriberto de la Calle", un limpiabotas desdentado y con la cara llena de grasa, que desbarraba de la situación mientras limpiaba los zapatos del personaje de turno en el informativo de la televisión "Caracol".

El caricaturista danés Kurt Westergaard, de 79 años, autor de una famosa caricatura de Mahoma con un turbante-bomba publicada en el semanario "Jyllands-Posten" en 2005, sufrió un atentado hace cuatro años.

Un somalí residente en Dinamarca y vinculado a grupos yihadistas que luego fue condenado a diez años de prisión, entró con un hacha y un cuchillo en su casa en Viby, al oeste del país, la noche del 1 de enero de 2010, aunque el dibujante pudo refugiarse en su baño y llamar a la policía.

Aunque su asesinato se achacó a un acto de delincuencia común, el 12 de marzo de 2010, el caricaturista brasileño Glauco Villas Boas, de 53 años, y su hijo Raoni, de 25, fueron asesinados a tiros.

Ambos murieron al intentar evitar el asalto de su residencia en el municipio de Osasco, región metropolitana de Sao Paulo, explicó el jurista Ricardo Handro a la edición digital del diario Folha de Sao Paulo, en el que Glauco publicaba desde 1984 sus caricaturas de corte político.

En 1984, Glauco había comenzado a publicar sus dibujos en el diario Folha de Sao Paulo, el de mayor circulación nacional y en el que nacieron sus personajes "Geraldao", "Cacique Jaraguá", "Nojinsk", "Dona Marta", "Zé do Apocalipse", "Doy Jorge", "Ficadinha", "Netao" y "Edmar Bregman", entre otros.

Su libro "Política Zero", con 64 caricaturas de crítica política al Gobierno del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue publicado en 2006. 

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