El caso de Ferguson tiene antecedentes

La decisión de un jurado de investigación de Missouri de no formular cargos penales contra el policía Darren Wilson es el caso más reciente sobre un incidente con disparos policiales que indican la libertad que tiene la policía para usar la fuerza letal.

La pregunta que se planteó a ese jurado preliminar no fue si Wilson mató a tiros a Michael Brown, de 18 años, sino si la muerte del 9 de agosto constituyó delito. Al decidir no acusar a Wilson, el jurado de investigación cumplió con las leyes y los precedentes legales para llegar a una conclusión que es mucho más la norma que la excepción.

"Que un policía sea acusado, y especialmente condenado más tarde, por un delito en este tipo de situaciones es muy, muy inusual", afirmó Chuck Drago, asesor de prácticas policiales y exjefe de policía en Oviedo, Florida.

Los estados y los departamentos de policía han establecido sus propias políticas que generalmente permiten a los agentes usar la fuerza cuando temen razonablemente un daño físico inminente. La Corte Suprema conformó las normas legales que gobiernan el uso de la fuerza cuando ratificó una decisión de 1989 de que el uso de la fuerza debe ser evaluado "desde la perspectiva de un policía razonable en el lugar".

Desde entonces, el sistema judicial ha dado la razón con más frecuencia a los policías en la investigación del uso de la fuerza, y los fiscales y los jurados de investigación se resisten a desconfiar de las decisiones de los agentes.

Muchos de los casos que no terminan en cargos involucran a sospechosos armados en enfrentamientos con la policía. Pero aun un agente que efectúa varios disparos a una persona inerme, como ha sido el caso de Ferguson, puede evitar ser acusado en casos en que creyó razonablemente estar en riesgo físico.

"Un agente de policía no es como un ciudadano común que dispara su arma. Hay una presuposición de que es alguien que está autorizado a usar la fuerza letal, aunque correctamente", dijo Lori Lightfoot, una abogada de Chicago que solía investigar disparos policiales para el departamento de policía de esa ciudad.

Pero aunque la policía está autorizada legalmente a apelar al uso de la fuerza en situaciones adecuadas, Lightfoot afirmó que la impresión que tiene el agente del peligro puede ser influida firmemente por la raza de un sospechoso, particularmente en una comunidad como Ferguson, donde un departamento policial de gran mayoría blanca patrulla una ciudad de mayoría negra.

El incidente de Ferguson siguió a un forcejeo que comenzó cuando Wilson dijo a Brown y a un amigo que pasaran de la calle a la acera. Wilson dijo al jurado de investigación que fue a su vehículo frente a Brown y su amigo, pero que al tratar de abrir la puerta, Brown se la cerró con fuerza. El agente dijo que empujó a Brown con la puerta y que este lo golpeó en la cara. El policía dijo que Brown le manoteó el arma y que sintió la necesidad de extraerla por temor a que volvieran a golpearlo.

RELACIONADOS