Los blocos arrastran a un millón de personas en Río a una semana del Carnaval

Cerca de un millón de cariocas y turistas nacionales y extranjeros abarrotaron las calles y las plazas de Río de Janeiro para bailar detrás de los blocos (comparsas) en el último final de semana antes del Carnaval.

Según cifras oficiales divulgadas este lunes, el número de seguidores de los "blocos" superó en casi 200.000 a los del fin de semana anterior al Carnaval del año pasado.

Los blocos son comparsas vecinales que desfilan por las calles de los diferentes barrios de Río de Janeiro encabezados por una orquesta.

Se trata de una multitudinaria y gratuita celebración que discurre en paralelo a la de los suntuosos desfiles de las escuelas de samba, que comienzan el próximo sábado en el Sambódromo y son la mayor atracción del Carnaval.

En los blocos reina un cierto caos organizado en el que se mezclan, con mucha cerveza, la ironía, la crítica social, la transgresión y el samba: un cóctel irresistible al que, año tras año, se suman más adeptos.

Además, el hecho de que todos ellos sean gratuitos, no hace sino mejorar las expectativas.

Uno de los organizadores del bloco 'Simpatia é quasi amor', que atrajo cerca de 30.000 personas a las calles de Ipanema el pasado sábado, dijo a Efe que "el carnaval, tanto el de calle como el de las escolas, está en el alma mismo de Brasil, como el fútbol".

"Nuestro carnaval, bromeaba, es como Messi: el mejor del mundo", aseguró el representante de 'Simpatia é quasi amor', un bloco que celebra en este Carnaval su trigésimo año de desfiles ininterrumpidos por las calles de Ipanema.

'Suvaco de Cristo', que desfila por el barrio de Jardín Botánico, también en la zona sur de Río, escogió como "enredo" o tema de su desfile del domingo la legalización de la marihuana en Uruguay. "Un tema para reflexionar", dijo a los medios el presidente del bloco, José Avelleira.

Otro de las comparsas clásicas, que desfila por las calles del céntrico barrio da Saúde, junto al puerto de Río, es el bloco de 'Escravos de Mauá', que sorprendió este año con la participación de al menos 40 'gigantes' (integrantes disfrazados que bailan sobre enormes zancos).

Las reivindicaciones de la zona portuaria tras los problemas de tránsito generados por la demolición de un viaducto que circundaba el puerto centraron la temática del enredo de este bloco, que nunca ha olvidado la profunda raíz africana del carnaval.

El ambiente cordial y la escasez de incidentes graves es la tónica en estos días de ocupación masiva de las calles.

Según datos oficiales, el número de detenidos este fin de semana fue de 127 y en la mayoría de los casos por supuestas infracciones de carácter menor, especialmente por orinar en vía pública.