Presidente de Brasil enfrenta más fortalecido nueva denuncia de corrupción

La historia se repite. Tres meses después de haber sido denunciado por corrupción y de lograr salvar la piel, el presidente brasileño Michel Temer enfrenta nuevas acusaciones que debería volver a superar, aunque a riesgo de seguir tensando un país que vive a golpe de escándalos.

El mandatario, que asumió el poder en 2016 tras el 'impeachment' a la izquierdista Dilma Rousseff, apareció tranquilo este viernes en un acto en Rio de Janeiro, un día después de que el fiscal general formalizara una segunda denuncia en su contra por "organización criminal" y "obstrucción a la justicia".

Temer no hizo referencia a esa situación que teóricamente podría costarle el mandato y bromeó con que tiene "poco tiempo de gobierno, más o menos un año y medio más", hasta que lo entregue el 1º de enero de 2019.

El fiscal general, Rodrigo Janot, que ya lo había acusado de "corrupción pasiva", dio una última estocada el domingo antes de dejar su cargo y acusó a Temer de convertirse en el "líder de una organización criminal" que recibió sobornos para facilitar contratos en empresas públicas.

Ese esquema supuestamente orquestado por su partido, el PMDB, tendría la participación activa de dos de sus ministros, el jefe de gobierno Eliseu Padilha y el secretario general de la Presidencia, Moreira Franco, así como de miembros del PT (el partido de Rousseff y Lula da Silva) y el PP (derecha).

Janot también denunció al presidente por obstrucción a la justicia por supuestamente intentar evitar que un operador monetario del PMDB, Lúcio Funaro, firmase un acuerdo de delación premiada.

La defensa de Temer ya había acusado a Janot de "conducta persecutoria obsesiva" y la Presidencia dijo el jueves que todas sus acusaciones son "realismo mágico en estado puro".



En junio, Temer se había convertido en el primer presidente brasileño en ejercicio en ser acusado de un crimen común, cuando Janot lo acusó de beneficiarse de un soborno del gigante de la carne JBS.

Un audio del presidente grabado clandestinamente por uno de los dueños de la empresa, Joesley Batista, desató un huracán político.

Pero la Cámara de Diputados, donde Temer tiene mayoría y buena parte de sus integrantes son investigados por corrupción, rechazó encaminar el pedido de inculpación a la corte suprema, la única habilitada para juzgar a un mandatario.

"El presidente ya demostró que tiene apoyo suficiente en el Legislativo para bloquear la denuncia y todo indica que ese apoyo se mantendrá", dijo a la AFP Thomaz Favaro, de la consultora Control Risks.

Los mercados, que esperan que Temer prosiga con su política de ajustes, estaban cerca de la euforia. A media tarde, la bolsa de Sao Paulo subía 1,46%.

Aunque el presidente tiene una popularidad de apenas 5%, la nueva denuncia llega cuando Brasil empieza a sacar la cabeza de su histórica recesión. La inflación también está cediendo y permitió al Banco Central seguir recortando su tasa básica de interés.

"La inestabilidad política tiene efectos muy negativos en la economía y la continuidad de Temer y su equipo económico permite recuperar la credibilidad en Brasil", estima Favaro.

Los analistas dan por seguro que Temer superará esta nueva denuncia.

"No existe una votación tranquila para un tema de esta delicadeza, esto va a dar trabajo al gobierno. La primera costó 15.000 millones de reales (4.800 millones de dólares) para liberar recursos para su base aliada. Temer compró su victoria para enterrar la primera denuncia y tendrá que hacerlo de nuevo", asegura Sylvio Costa, director del portal especializado Congresso em Foco.

Pero para que la denuncia llegue a la Cámara de Diputados, antes debe ser validada por la Corte Suprema.

A favor de Temer podría jugar que parte de las acusaciones de Janot están basadas en las confesiones de los directivos de JBS, que esta semana perdieron su inmunidad porque se descubrió que habían ocultado información relevante.

La corte suprema debe decidir el miércoles si la anulación del acuerdo de delación premiada invalida asimismo las pruebas, como lo pretende la defensa de Temer, a pesar de que la denuncia también tiene en cuenta los testimonios del cambista Funaro.

"Esta denuncia es más amplia y consistente que la primera, pero la hace un fiscal debilitado por los problemas que hubo con la delación de JBS, mientras el gobierno celebra datos económicos positivos y tiene mayoría" en Diputados", resume Costa.

"Para que esta denuncia acabe con Temer se necesitaría una movilización popular que ahora mismo no existe", añade.


RELACIONADOS