Kim Yong-chol, un espía hecho a sí mismo en la cúpula del régimen norcoreano

Kim Yong-chol, considerado la mano derecha del líder norcoreano, es un militar que ha escalado por mérito propio los distintos escalafones del régimen destacando como director de Inteligencia y en el terreno de las relaciones intercoreanas.

El carismático general de cuatro estrellas, que llega hoy en Nueva York para reunirse con el secretario de Estado, Mike Pompeo, se convertirá en el primer oficial de alto rango de Corea del Norte en visitar EEUU en más de dos décadas.

Su papel junto al líder de la diplomacia estadounidense está resultando capital en las últimas semanas de cara a intentar que la cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de EEUU, Donald Trump, pueda celebrarse finalmente el 12 de junio en Singapur.

Nacido ente 1946 y 1947 en el seno de una familia ajena a las élites de Pyongyang (se cree que procede de la provincia de Ryanggang o en la de Pyongan del Norte, ambas junto a la frontera china) ha logrado convertirse en pieza esencial en la maquinaria diplomática de Pyongyang y figurar -junto a la hermana del propio líder- como uno de los principales asesores del mariscal norcoreano.

Prueba de ello es que ha acompañado a Kim Jong-un en sus cuatro recientes cumbres con líderes vecinos (dos con el presidente chino y dos con el surcoreano), las primeras que ha mantenido el joven líder norcoreano tras el giro diplomático dado por Pyongyang desde principios de año.

Se cree que Kim Yong-chol comenzó su carrera en una unidad de la policía militar de la frontera intercoreana y como guardaespaldas de Kim Jong-il, padre ya fallecido del actual líder.

Su escalada en la Inteligencia norcoreana, tras ocupar varias posiciones militares ligadas a la Zona de Seguridad Conjunta, comenzó en los años noventa cuando fue nombrado vicedirector de la Oficina de Reconocimiento del Ministerio de Defensa.

Tras más de dos décadas participando en conversaciones militares con el Sur, y después de la reestructuración del aparato de seguridad y espionaje del régimen en torno a 2009, Kim acabó dirigiendo esa misma oficina cuando fue fusionada con otros brazos de la inteligencia militar y civil y rebautizada como Oficina de Reconocimiento General (RGB, por sus siglas en inglés).

Allí permaneció Kim, del que se dice que habla con fluidez varios idiomas, hasta 2016 cuando se le colocó al frente del Departamento del Frente Unido (un brazo del Partido de los Trabajadores que combina espionaje y relaciones con Corea del Sur) y se le nombró miembro del politburó y vicepresidente de la formación única norcoreana.

Pero fue ante todo su rol como director de la GRB lo que le convirtió en una figura polémica dentro y fuera de Corea del Sur.

En 2010 Washington comenzó a imponerle sanciones (aún vigentes a día de hoy) a él y al organismo que dirigía por su rol en el tráfico de armas convencionales para captar fondos para el régimen y sus programas atómico y de misiles.

Ese mismo año se cree que fue el cerebro detrás el bombardeo sobre la isla fronteriza de Yeongpyeong y el hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan, que se cobraron 50 vidas.

Este trágico episodio le sirvió para hacer gala del oscuro sentido del humor que se le atribuye cuando a principios de abril visitó en su hotel de Pyongyang a un grupo de periodistas surcoreanos que había viajado al Norte para una serie de conciertos conjuntos.

Kim se presentó diciendo: "buenas noches, soy el tipo al que ustedes acusan de haber hundido el Cheonan".

Como enviado del régimen ha protagonizado además importantes visitas como la realizada a los recientes JJOO de Invierno celebrados en Corea del Sur o la que hizo a Cuba en 2016, para reunirse con Raúl Castro; aunque ninguna alcanza la escala de la que tiene como destino EEUU, un viaje que puede servir para hacer historia entre los dos países. EFE

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