Jefe de la UE intenta vender nominaciones a legislatura

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se vio en dificultades el jueves para convencer a legisladores hostiles que ratifiquen las postulaciones a los puestos más codiciados de la UE, entre acusaciones de que los líderes del bloque escogieron a los candidatos a dedo en acuerdos de trastienda.

Dos días después de una de las cumbres más largas de la UE, Tusk intentaba convencer al Parlamento Europeo de las credenciales de unos candidatos escogidos por razones políticas más que por sus aptitudes.

La ministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen fue nominada a la presidencia de la Comisión Europea, el poderoso brazo ejecutivo de la UE, que propone y ejecuta las leyes del bloque. Sería la primera mujer en ejercer el cargo y el primer alemán en varias décadas.

“Logramos tomar estas decisiones a tiempo”, dijo Tusk al tratar de convencer a los legisladores en Estrasburgo, Francia, de que von der Leyen y los otros nominados son idóneos. “Creo que elegimos bien”.

El canciller español Josep Borrell fue nominado como jefe de la diplomacia europea; la directora del FMI, Christine Lagarde, como presidenta del Banco Central Europeo, y el primer ministro belga Charles Michel como sucesor de Tusk al frente Consejo. Michel es el único que no requiere confirmación por el Parlamento.

Tusk exhortó a los parlamentarios a respaldar el paquete de nombramientos dadas las dificultades que enfrentaron los gobernantes para hallar la combinación justa de filiaciones políticas, países y géneros. El voto de confirmación de von der Leyen se realizará probablemente el 15 de julio y sus probabilidades de ocupar el puesto máximo en Bruselas no están aseguradas.

Muchos legisladores deploraron la manera como se tomaron las decisiones, sobre todo en vista de la afluencia récord de votantes en las elecciones de todo el bloque en mayo, lo que dio nueva legitimidad al proyecto europeo.

“El futuro de la Unión Europea ya no se puede decidir a puertas cerradas y con maniobras secretas”, dijo el legislador español Esteban González Pons, cuya crítica debió ser particularmente dolorosa ya que pertenece a la misma familia política de Tusk, el Partido Popular Europeo, el bloque más grande del parlamento.