Colombia decreta duelo por 33 niños calcinados y sus familias esperan su identificación

Las familias de 33 niños calcinados en un bus en el norte de Colombia enfrentan el martes el tortuoso proceso de identificación genética de los cuerpos, que podría tardar hasta 10 días, mientras el gobierno decretó tres días de duelo.

La mayoría de los cuerpos de los niños -de entre tres y 12 años- fueron trasladados de la localidad de Fundación, donde ocurrió el accidente el domingo, hasta el Instituto de Medicina Legal de la caribeña ciudad de Barranquilla, donde padres y familiares intentaban colaborar en su identificación.

Allí, el ingreso y salida de carros fúnebres esta vez era particularmente desolador.

Ledis Muñoz, de 35 años, vive justo frente a la sede forense y está acostumbrada al ambiente lúgubre, pero este martes el dolor la toca directamente, pues dos de sus primos viajaban en el bus. Como no aparecieron en ningún hospital, se teme que estén aquí entre los muertos.

"Uno no esperaba eso, siento un dolor muy grande. Ellos no tienen culpa de nada", dijo a la AFP Muñoz.

Hasta Barranquilla han llegado 31 cuerpos para su identificación y Medicina Legal ha dispuesto de un equipo de genetistas para recibir las muestras tomadas de los cadáveres y cotejarlas con las de los familiares.

Para facilitar el proceso de identificación, los familiares describen en entrevistas las prendas que llevaban puestas los niños o entregan datos médicos y cartas dentales.

Además de los 33 niños muertos, más de 20 menores resultaron heridos en el accidente. Trece de ellos permanecen internados, algunos de gravedad y con severas quemaduras.

Los menores regresaban el domingo a sus hogares tras asistir a un oficio religioso cuando fueron devorados por las llamas. El autobús transitaba con sobrecupo, sin documentos en regla y el conductor no tenía licencia de manejo, según la fiscalía.

El chofer Jaime Gutiérrez, de 56 años, y Manuel Ibarra, miembro de la iglesia evangélica a la que asistían los niños y quien contrató el bus, esperaban este martes la audiencia de imputación de cargos por homicidio culposo agravado.

Las primeras hipótesis apuntan a que el accidente fue generado por una imprudencia del conductor, quien al parecer manipuló un recipiente de gasolina para encender el vehículo, que se había quedado varado.

En la sede de Medicina Legal en Barranquilla, algunas personas han dejado flores y los familiares de los pequeños han escrito mensajes en grandes pancartas pegadas en las paredes del edificio.

"Sheril Terraza, Yerinson Terraza: mis niños siempre los llevaré en mi corazón, mis bebés hermosos. Que Dios los tenga en su gloria, los amo. Tu mamá, que los quiere, y tu papá", dice uno de los mensajes, debajo de los cuales permanecen encendidas varias velas.

Resguardados por la policía y acompañados por sicólogos, los familiares más cercanos de los pequeños esperan instrucciones en los pasillos del edificio. Sobre una barda cercana a la entrada tres mujeres lloran desconsoladas, se toman de las manos y se abrazan.

Como el proceso de identificación será demorado por el estado de carbonización de los cadáveres, las autoridades organizan la entrega simbólica de bóvedas individuales a los familiares para que se realice una ceremonia funeraria colectiva.

Luego, a medida que se identifiquen genéticamente los cuerpos, en las bóvedas serán colocados los restos de cada niño.

La ceremonia colectiva probablemente se realizará en Fundación, la pequeña localidad donde ocurrió la tragedia y que recuerda a las víctimas con pequeños homenajes: cruces de bambú levantadas en la vía donde se quemó el bus o un cartel con los rostros de los pequeños colocado en la entrada del pueblo.

Este martes, el gobierno colombiano decretó tres días de duelo por la tragedia y ordenó que las banderas permanezcan izadas a media asta.

También el papa Francisco envió un telegrama de pésame a los familiares de los pequeños, en el que dijo estar "hondamente apenado".

El presidente Juan Manuel Santos prometió justicia a las familias y anunció un control más riguroso sobre la circulación de vehículos de transporte masivo.

Las familias de cada niño fallecido recibirán 12,3 millones de pesos (unos 6.200 dólares) de indemnización, además de otros 3 millones de pesos (1.500 dólares) por gastos funerarios.

Los gastos de hospitalización de los heridos también serán cubiertos por el Estado.


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