Brasil: Sindicato llama a camioneros a poner fin a huelga

Uno de los principales sindicatos involucrados en la huelga de camioneros en Brasil llamó el martes a sus miembros a volver al trabajo y advirtió que no hacerlo pondría en riesgo lo que han ganado.

El llamado de la Confederación Nacional de Transportistas Autónomos fue una señal de que la huelga de nueve días comienza a desmantelarse a pesar de los esporádicos bloqueos a nivel nacional y el desabasto generalizado de alimentos y combustible.

También es una clara señal de que los líderes del paro están al tanto de que los bloqueos comienzan a tener efectos negativos en los brasileños, que han tenido que lidiar con los estantes vacíos, vuelos cancelados y el cierre de escuelas.

“Todo lo que se ha conseguido hasta ahora, con una buena percepción pública, está en riesgo de perderse”, si continúa la huelga, indicó el comunicado.

De acuerdo al comunicado, grupos con otros objetivos “obligaron y amenazaron” a los camioneros a continuar con la huelga.

Funcionarios del gobierno que han estado en negociaciones con los sindicatos de transportistas durante la última semana, se han quejado en repetidas ocasiones de que hay grupos que intentan adueñarse del movimiento para desestabilizar al país.

El martes, el ministro Carlos Marun informó del arresto de siete personas en el estado de Maranhao, en el noreste del país, por intentar evitar que los camioneros volvieran a su trabajo.

Aunque muchos de los camioneros ya cedieron, muchos otros prometieron el martes continuar con la huelga, lo que significa que podrían pasar semanas antes de que Brasil vuelva a la normalidad.

Samuel Cavalin, un camionero en huelga en Río de Janeiro, dijo que no era suficiente la promesa del gobierno de reducir los precios del diésel durante 60 días.

“¿Qué pasará en dos meses?”, preguntó, y añadió que la huelga debería continuar.

La huelga comenzó el 21 de mayo debido a una disputa por el aumento a los precios del diésel, que son resultado del incremento en los precios del petróleo a nivel mundial y el debilitamiento del real frente al dólar.

Los camioneros estacionaron sus remolques en cientos de caminos y carreteras, provocando embotellamientos y rehusándose a entregar productos diversos, desde combustibles hasta alimentos. Eso obligó a varios aeropuertos a cancelar vuelos, a que las escuelas cerraran porque los maestros no podían llegar al trabajo y a que varias tiendas terminaran con estantes vacíos.

El gobierno del presidente Michel Temer, el mandatario más impopular de Brasil en toda una generación, ha tenido problemas para confrontar una huelga que ha incluido a varios trabajadores independientes y a muchos otros que no necesariamente se apegan a las órdenes de sus sindicatos.

El acuerdo anunciado la semana pasada entre el gobierno y algunos sindicatos fue ignorado por la mayoría de los transportistas. Temer amenazó la semana pasada con enviar al ejército para retirar los bloqueos, utilizando la fuerza de ser necesario, lo que causó molestia en lugar de temor y los camioneros se aferraron a su postura.

Posteriormente, la noche del domingo, Temer anunció varias medidas con el objetivo de reanudar las actividades. Dijo que el gobierno subsidiaría un recorte del 10% en los precios del diésel durante 60 días, reduciría los precios en las casetas de peaje y establecería tarifas de carga mínimas, satisfaciendo algunas de las exigencias de los camioneros.

El ejército, dejando en claro que no tiene interés alguno en utilizar la fuerza, también intervino para escoltar el transporte de gasolina a los aeropuertos y de suministros a los hospitales.

Los economistas afirman que tomará varias semanas antes de que se regularicen las líneas de abastecimiento debido a que los camiones siguen siendo la principal fuente de transporte en el país.

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