La catedral de Sevilla se prepara para la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio

Teniendo en cuenta que este sábado, 15 de junio, tendrá lugar en el centro de Sevilla uno de los acontecimientos más mediáticos del año, la boda del futbolista Sergio Ramos y la presentadora Pilar Rubio, resulta comprensible que tanto las autoridades de la ciudad como los encargados de gestionar las visitas a su imponente catedral se hayan puesto manos a la obra para asegurarse de que todo transcurre con la máxima normalidad posible.

En este sentido, y para evitar tanto aglomeraciones como posibles intrusiones en el espacio personal de los novios, los horarios del templo han sido alterados de forma excepcional para un día que se prevé muy ajetreado. En lugar de cerrar las taquillas para la venta de entradas a las cinco y media de la tarde, a fin de terminar a las seis, ese día el monumento cerrará al público a las cuatro y media para que los dos enamorados y sus invitados puedan disfrutar de una intimidad total a las seis en punto, cuando dará comienzo la ceremonia.

Como han dado a conocer varios medios de comunicación en los últimos días, los asistentes a la boda tendrán que llevar en sus muñecas un adhesivo acreditativo -en forma de unicornio, por cierto- y completamente individualizado que servirá para evitar la irrupción de desconocidos. En lo que a la fiesta posterior al enlace religioso se refiere, el futuro matrimonio habría dejado claro en las invitaciones que no permitirá la asistencia de niños y tampoco determinados colores en los atuendos de las damas, como el naranja, el verde o el blanco.

Los hombres deberán vestir todos de riguroso chaqué.El evento se celebrará en la finca que posee el deportista a las afueras de la capital andaluza, concretamente en la localidad de Bollullos de la Mitación, y a menos que algún avispado asistente sea capaz de llevarlo consigo sin ser detectado, no quedarán más pruebas gráficas de los festejos que los que capten los fotógrafos oficiales del acto. Los dos enamorados ya revelaron durante una entrevista conjunta en el programa 'El Hormiguero' que el veto a móviles y otros dispositivos de grabación se debía únicamente a la necesidad de que todos pudieran disfrutar al máximo de un momento tan especial.

"Todos los invitados, en cuanto lleguen a la puerta de la finca, dejarán sus móviles y cámaras en unas taquillas para que se sientan bien y puedan disfrutar tranquilamente", aseguraba la antaño reportera.

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