Pilar Rubio: una wag muy poco convencional

En la prensa deportiva inglesa resulta habitual toparse con la palabra 'wags': un término que engloba a las novias y esposas de los futbolistas que se dejan ver con frecuencia socializando en el palco de los estadios o del brazo de los deportistas en eventos de diversa naturaleza, y que resulta evidente que no termina de encajar en el caso de Pilar Rubio.

A diferencia de otras medias naranjas de las estrellas del deporte rey, la presentadora, actriz ocasional e icono de moda en las redes sociales ha mantenido una identidad propia en lo que respecta a su imagen pública o su fama desde que comenzara su relación sentimental con Sergio Ramos -padre de sus tres hijos- hace ya seis años pese a que, cuando lo ocasión lo requiere, siempre ha estado ahí para apoyarle frente a las cámaras.

Hace unos meses, coincidiendo con su aniversario, la pareja anunció en las redes sociales sus planes de pasar finalmente por el altar y tal como era de esperar, ella ha aclarado ahora en su última aparición pública como imagen de una marca de zapatos que su paso por el altar no alterará lo más mínimo esa dinámica."No sé estar sin trabajar", ha afirmado la guapa morena durante el evento en unas declaraciones recogidas por El País.

"Lo necesito porque aunque sea madre no quiero perder mi identidad como mujer trabajadora ni mi independencia", continúa, sin dejar de reconocer que esa decisión la coloca en el mismo dilema que a muchas otras mujeres: encontrar la mejor forma de compaginar su vida laboral y la maternidad: "Hay muchos proyectos pero tengo que encajar las cosas para seguir trabajando siempre y pasar el mayor tiempo posible con los niños".

Respecto a su futuro enlace, en el marco de esa misma presentación la colaboradora de 'El Hormiguero' también ha adelantado que por el momento ni Sergio ni ella se han puesto manos a la obra con los preparativos y, en vista de que nunca han considerado el matrimonio como una prioridad en su historia de amor, lo más probable es que opten por una celebración relativamente discreta en comparación con las que han organizado otras parejas del mismo mundillo.