En Milán, los diseñadores proponen a la mujer jugar con las apariencias

MILÁN, ( AFP). Las mujeres podrán vestirse como les guste y cante el próximo invierno. En el quinto día de los desfiles de prêt-à-porter en Milán los diseñadores Dolce & Gabana, Marni, Emporio Armani, Missoni y Ferragamo, les propusieron trajes para que jueguen a ser sobrias, suaves, noctámbulas e incluso "damas de las tinieblas".

La desgarradora melodía de una trompeta, en la música compuesta por Nino Rota para "La strada" de Fellini, se escucha mientras se abre el telón de rojo terciopelo, anunciando la llegada de una princesa bizantina, de caminar altivo, coronada y vestida de oro.

Los trajes son todos muy suntuosos, con brocados entretejidos de perlas y otras piedras preciosas o en organdí sedoso, pintados con las figuras sagradas de los mosaicos de la catedral árabo-normanda de Monreale, cerca de Palermo.

Estas emocionantes imágenes se extienden a lo largo del cuerpo, o aparecen ovaladas, mezcladas con motivos de cruces bizantinas.

Durante el día esta mujer que juega a ser una princesa distinguida se viste con trajes sastre hechos de tejidos masculinos (Príncipe de Gales, cabritilla, lana con visos sal y pimienta), pero cuya silueta es super femenina, siguiendo los códigos de la costura en los años 1950.

Las faldas cubren las rodillas, ligeramente acampanadas. Llevan también abrigos cortos con formas trapezoidales. Los jerseys de punto fino se usan del mismo color de la falda.

Marni abandonó su excéntrico estilo habitual optando por un aspecto austero para el invierno que vendrá, un verdadero "rigor puritano", como lo definió la casa, adquirida recientemente por OTB, el grupo de Renzo Rosso, el fundador de la marca de vaqueros Diesel.

Los vestidos son hechos en espesos tejidos de lana gris o negra, pero también en hermosos cueros. Los cortes son muy masculinos, con volúmenes que se ensanchan a partir de la cintura y abomban las hombreras.

Los corpiños sin mangas se llevan con pantalones anchos. Los abrigos-casacas van con shorts, siempre en tonos oscuros, antracita o azul noche. Cinturones de cuero negro con grandes hebillas ajustan los vestidos a la usanza militar.

Giorgio Armani diseñó su segunda línea Emporio bajo el signo de la suavidad, con materiales cálidos y tiernos colores. Los tejidos son ductiles y sedosos, terciopelo, seda o angora.

La paleta alterna los tonos pastel: melocotón, azul celeste, rosado bombón, gris perla, o colores oscuros como el verde botella, el violeta y el marrón.

Las proporciones son calibradas con delicadeza para ofrecer vestidos agradables de usar: abrigos plisados parecidos a capotes, ropas que se alargan en óvalo, bermudas anchas, pantalones flotantes.

Los diseñadores de Missoni imaginan a las mujeres como pájaros nocturnos, con botas y medias veladas y ligueros, vestidas con abrigos que parecen batas de baño. No muy bien atados en la cintura por cintas, estos kimonos les caen con facilidad de los hombros.

Los colores brotan de la noche: claros de luna, grises minerales, plateados, blancos opacos.

Salvatore Ferragamo imaginó una dama de las tinieblas más agresiva, toda vestida de negro y azul noche, a veces iluminada por alguna pieza blanca inmaculada.

Los altos tacones se usan con cueras estilo mujer sadomasoquista, de faldas y trajes muy cortos. Los tejidos usados son cueros, sedas, cachemiras, elegantemente cortados.

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