Mia Farrow no quiso que las acusaciones de su hija contra Allen volvieran a resurgir

Aunque las acusaciones de abusos sexuales que su hija adoptiva Dylan realizó contra él cuando tenía apenas siete años llevan más de dos décadas persiguiendo al cineasta Woody Allen, no fue hasta el año pasado cuando la industria cinematográfica se obligó por fin a enfrentarse a una desagradable situación: la posibilidad de que hubiera contribuido a encumbrar y proteger a un monstruo.

En su primera entrevista televisiva el pasado enero, Dylan -ahora una adulta de 32 años- sostenía una vez más que había sido víctima de una agresión a manos de su padre durante una visita de este a la casa de campo que la actriz Mia Farrow -madre de Dylan y que en aquel entonces ya había comenzado su tormentoso divorcio de Allen- poseía en Connecticut. Su testimonio cobraba una relevancia sin precedentes en el marco del movimiento contra los abusos de poder y la violencia sexual que meses antes había empezado a sacudir Hollywood y que había dado pie a iniciativas como 'Time's Up'.

El resurgir del relato de Dylan, que ya había contado en 2014 en un artículo escrito por ella misma para The New York Times, consiguió que estrellas de la talla de Natalie Portman, Rebecca Hall y Timothée Chalamet le dieran la espalda al realizador y que muchos otros volvieran a cuestionarse su inocencia pese a que las autoridades ya desestimaron su culpabilidad hace veinticinco años tras una larga investigación, como siempre ha argumentado Woody Allen para defenderse de unas acusaciones que atribuye a la manipulación que llevó a cabo su exmujer para poner a todos sus hijos en su contra. Sin embargo, en un principio Mia Farrow no apoyaba el deseo de Dylan de reavivar una historia que a punto estuvo de destruir a su familia en el pasado, por miedo a lo que pudiera sucederle.

"Solo quería que todo desapareciera. No quería que volviera a resucitar todo aquello... porque fue un episodio terrible para nosotros, pero también comprendía y respetaba que ella sintiera la necesidad de contarlo y de formar parte del movimiento 'Me Too', para que su voz por fin se escuchara", ha reconocido la veterana intérprete, que adoptó a Dylan cuando era un bebé de dos semanas, a su paso este martes por el evento 2018 Time 100 Gala organizado en Nueva York por la prestigiosa publicación.

"Recuerdo que oí mi propia voz diciéndole: 'Estoy muy orgullosa de ti, eres muy valiente', pero al mismo tiempo mi estómago dio un vuelco porque sabía que se iba a colocar en el punto de mira de muchas personas malas. Pero estoy orgullosa de ella".En el pasado, Dylan Farrow ha argumentado que se siente "traicionada" por los intérpretes que aceptan ponerse a las órdenes del premiado director, pero en ese aspecto su famosa madre se muestra algo más cautelosa.

"Depende de cada individuo. A mí no me afecta de ninguna manera... Creo que solo me dolería si se tratara de un amigo cercano, y no creo que alguien así lo hiciera porque saben perfectamente por lo que ha pasado mi familia. Pero en el caso de otra gente... no espero ni que lo comprendan ni que les importe", ha señalado.Esa noche, Mia se encontraba presenta en la gala para apoyar a otro de sus retoños, el periodista Ronan Farrow, que fue homenajeado por su intensa labor de investigación para destapar la dinámica de acoso y represión que durante años perpetuó el productor caído en desgracia Harvey Weinstein en Hollywood.

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