El perro de Carrie Fisher empieza una nueva vida en Florida

Desde que la legendaria Carrie Fisher falleciera repentinamente en diciembre de 2016, su querido compañero canino Gary -que solía acompañarla en muchas de sus apariciones públicas- ha permanecido a cargo de la antigua asistente de la actriz, Corby McCoin.

La popularidad del animal se disparó tras la muerte de su dueña gracias a una cuenta de Twitter humorística manejada desde hacía años por un fan de la actriz con su consentimiento, pero ahora cuenta con un perfil oficial de Instagram en el que ha acumulado ya más de 189.000 seguidores. A través de esa plataforma Gary ha anunciado que se ha instalado en la soleada Florida en busca de un cambio de aires tras pasar una breve temporada en Nueva York.

"Solo quería pasarme por aquí y deciros que han pasado dos años y sigo echando de menos a mi mamá cada día. Probé en Nueva York tras Los Ángeles [donde había pasado la mayoría de su vida] y decidí que la playa era mejor opción. Hola Florida y a las nuevas aventuras que están por venir", reza el mensaje que acompaña una fotografía del perrito posando frente al mar. En vida de Carrie, el can actuaba como un perro de terapia para ayudarle a lidiar con su trastorno bipolar.

Pese a que algunos de los familiares de Carrie, como su hermanastra Joely Fisher, han seguido visitando a Gary de manera regular, a finales de 2017 surgieron ciertos rumores que aseguraban que ni Billie Lourde ni su padre Bryan Lourde -la hija y el exmarido de Fisher- verían con buenos ojos la exposición mediática que estaba recibiendo el simpático bulldog, ante lo que su actual cuidadora se defendió alegando que el perrito estaba ayudando a muchos de los fans de la malograda estrella a superar su pérdida.

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