El arte se expande en La Habana en una Bienal de diálogo con el espectador

 Las calles y plazas de la capital cubana mutaron hoy en una gran galería de arte al aire libre con la apertura de la XII Bienal de La Habana, que ha diseminado por los barrios de la ciudad obras vivas y vibrantes de más de un centenar de artistas que buscan entablar un diálogo con los transeúntes.

El arte adopta todo tipo de formas en este evento, el mayor de las artes plásticas en Cuba, y caminar por La Habana se convierte en una curiosa experiencia que lleva a encontrarse con una playa con tumbonas y sombrillas sobre la avenida del Malecón; ver un hombre travestido dentro de una jaula en la céntrica Plaza de las Armas o cruzarse con un grupo de danza actuando en plena calle.

"La idea es sacar el arte del templo y que el arte vibre con la gente, la ciudad, con el público. Que la obra se genere para el lugar donde nace y que la bienal también sirva como encuentro y concertación cultural", resumió en declaraciones a Efe el director de la Bienal de la Habana, Jorge Fernández.

El evento, que se desarrolla hasta el 22 de junio, quedó hoy inaugurado con el performance "Son en señas" de la artista Francisca Benítez, quien junto con integrantes de la Asociación Nacional de Sordomudos de Cuba representó en lenguaje de signos fragmentos de poemas del autor cubano Nicolás Guillén.

Casi un millar de personas están implicadas en la amplia programación del evento, ya que a los 120 artistas invitados con espacio propio en la programación central, hay que sumar todos los nombres que participan en las exhibiciones colaterales, los talleres o los proyectos colectivos.

Entre la nómina de los artistas invitados destacan nombres consagrados como el indio Ansih Kapoor, el francés Daniel Buren, el afgano Aman Mojadidi, los suizos Lang & Baumann, el mexicano Asaro, el uruguayo Guillermo Zabatela, la chilena Guisela Munita, el italiano Michelangelo Pistoletto o el cubano Lázaro Saavedra.

Sin embargo, el director de la bienal subrayó que la naturaleza de la bienal es dar cabida a todo tipo de "voces artísticas", conocidas y no tanto; además de "intervenir las comunidades, generar colaboraciones, ver el arte en toda su expansión y extensión".

En ese afán de buscar la implicación de la comunidad se inserta el proyecto colectivo Candelario, un laboratorio artístico que trabaja en la periferia habanera, pero en esta ocasión ha llevado hasta el centro de la capital su obra "E14LAM", una maqueta gigante de madera pintada de blanco de los edificios de cemento que poblaron los barrios de las afueras de La Habana en los años 70.

"La idea era crear un espacio que fuera habitable en el centro de la ciudad, construido a imagen y semejanza de los que hay en las afueras donde nosotros trabajamos con la gente", señaló Ernesto Pérez, integrante de Candelario, sobre esta obra que revisita las características de la estética y modo de vida periurbanos.

Las fronteras artísticas quedan difuminadas en la presente edición de la bienal, ya que se ha dado el salto a la universidad y la comunidad científica para crear proyectos conjuntos que aúnen arte, ciencia, divulgación y aprendizaje.

Es el caso de la obra del mexicano Gilberto Esparza, que ha trabajado con biólogos de la Universidad de La Habana para construir un artefacto que "traduce en música la actividad biológica de las bacterias extraídas de las aguas contaminadas de los ríos", explicó a Efe el propio artista.

La biología y la música se reúnen también en la obra "Experimento del Edén", del austríaco Nikolaus Gansterer, que quiere estudiar durante el mes que dura el evento la evolución de dos plantas de tabaco en función de si escuchan rock o música clásica.

Ejemplo de la fusión entre culturas es la obra del nigeriano Victor Ekpuk, "Meditación en la memoria", una performance que representa la danza funeraria de los grupos "abakuá", una sociedad secreta presente en Cuba de origen africano.

Igualmente llamativa es la obra del indio Nikhil Chopra, quien, vestido y maquillado como una mujer, tiene previsto pasar seis días encerrado en una jaula ubicada en una céntrica y transitada plaza de La Habana, para analizar las reacciones de la gente, quienes completarán el significado de su obra.