Muy codiciados en todo el mundo, los vinos franceses enfrentan 2014 con inquietud

Los vinos y licores franceses se exportan muy bien a pesar de la cada vez más fuerte competencia internacional, pero los profesionales del sector comienzan 2014 un poco preocupados debido a la baja producción que, forzosamente, aumenta los precios.

En 2013, las etiquetas francesas defendieron bien su importante nicho en los mercados internacionales, con 200 millones de cajas exportadas, entre vinos y bebidas espirituosas, por un monto de más de 11.000 millones de euros, según un balance de la Federación de Exportadores de Vinos y Espirituosos (FEVS).

Los vinos y destilados de Champagne, Burdeos y Cognac representan dos tercios del total de exportaciones.

Pero, este año se anuncia más difícil, según el presidente de la FEVS, Louis Fabrice Latour.

"Habrá falta de vinos corrientes tras dos vendimias flojas sucesivas. A partir de esto, ¿qué aumento de precios podrán aceptar nuestros clientes internacionales? Sobre todo, considerando que nuestros competidores han tenido muy buenas cosechas", explica.

Francia produjo en 2013 menos de 43,2 millones de hectolitros sobre los 280 millones de las vendimias en todo el mundo. A pesar de que el Champagne y el Cognac no han sufrido este fenómeno, los vinos de apelación Bourgogne, Beaujolais y sobre todo Burdeos, muy solicitados en todo el mundo, han registrado flojas cosechas y de calidad muy variada.

Sin embargo, esto no significará una falta de oferta de vinos en el mundo, porque como bien destacó en octubre pasado el banco neoyorquino Morgan Stanley, en España, California (EEUU), Italia y Australia "tuvieron muy buenas vendimias", subraya Latour.

En cambio, resume Philippe Casteja, presidente-director-general (PDG) de la casa Borie Manoux, los Burdeos no dispondrán de una oferta suficiente para mantener du dinamismo exportador: "ya se ha vendido casi toda la añada 2009 expedida en 2012, y la de 2010, lanzada el año pasado, ya no era del mismo nivel". Además, el empresario calcula que el aumento de los precios de la denominación de origen Burdeos podría alcanzar hasta el 30%.

"¿Cómo hacer para que se acepten semejantes aumentos de precio de nuestro caldos (tradicionales)? En cuanto al Chardonnay (vino blanco), los estadounidenses ya nos superaron, por cantidad y mejores precios", previene el presidente de la Federación, que espera "una toma de conciencia del sector, puesto que sabe que los excesos son perjudiciales".

Además, Francia ya perdió cuotas de mercado que no recuperará jamás. "La venta de vinos se duplicó en todos el mundo en los últimos 30 años, y Francia perdió, en el mismo periodo, la mitad de su cuota de mercado", señala Latour. En los últimos 3 años vendió 10% menos en volumen, aunque el monto del valor de las exportaciones aumentó el 30%.

La demanda existe, cada vez más dinámica: Estados unidos sigue siendo de lejos el primer mercado para los vinos y bebidas espirituosas franceses, con un monto de 1.950 millones de euros, pero al mismo tiempo Asia ha descubierto el vino y aprende a degustarlo.

Las importaciones globales (todas las bebidas incluidas) de Singapur han aumentado el 5%, apenas por delante de las de China.

Pero, en China la lucha contra la ostentación de riqueza y las extravagancias, sinónimos de corrupción en el gigante asiático, ha afectado directamente a la importación de productos de alta gama. Esto le ha costado caro al Cognac: Rémy Martin (grupo Rémy Cointreau), una de las grandes marcas, ha visto reducirse sus ventas en el 32% en el tercer trimestre del año pasado.

Simultáneamente, los vinos europeos en general han sufrido a causa del diferendo comercial entre Pekín y Bruselas, puesto que China acusa a la Unión Europea de subvencionar ciertos vinos e inició una investigación 'anti-dumping', mientras que la UE gravaba provisionalmente la importación de paneles fotovoltaicos chinos.

Las exportaciones francesas hacia China cayeron el 12,5% el año pasado, lo que afectó principalmente a los grandes vinos.

La esperanza de los viticultores franceses se encuentra en África. Tras haber importado tradicionalmente champagne, Angola, Nigeria y Ghana miran ahora con interés los vinos corrientes. África "será el próximo gran continente (para este sector de la economía francesa)", predice Chistophe Navarre, PDG de Moët Hennessy.