Huelga general griega interrumpe servicios en todo el país

Los trabajadores griegos no fueron a trabajar el miércoles, en una huelga general contra las medidas de austeridad que afectó a servicios de sectores públicos y privados en todo el país.

Los sindicatos convocaron la huelga en protesta por las nuevas medidas de austeridad que se prolongarían más allá del final del tercer rescate de Grecia el año que viene. El gobierno de coalición, liderado por la izquierda, aceptó las reformas dentro de un acuerdo con los acreedores internacionales del país para liberar los fondos del siguiente tramo del rescate.

Sin el dinero, Grecia se habría visto una vez más en problemas para devolver una cuota de deuda que vence este verano.

Los hospitales públicos funcionaban el miércoles con personal sólo de urgencias, mientras que el transporte público se vio interrumpido. Los controladores aéreos tenían previsto hacer un paro de cuatro horas a mediodía, lo que llevó a reprogramar o cancelar más de 150 vuelos.

Por su parte, los marineros iniciaron el martes una huelga de cuatro días que dejaron en puerto hasta el viernes por la noche los ferris que conectan las islas griegas y el territorio continental. Había manifestaciones convocadas en Atenas para el miércoles, aunque se esperaba que los aguaceros mermaran la asistencia.

“No a los nuevos saqueos de salarios y pensiones”, indicó en sus comunicaciones el sindicato de funcionarios ADEDY.

En el Parlamento, los legisladores debatían las medidas antes de una votación prevista para la medianoche del jueves. Las reformas incluirán nuevos recortes de pensiones en 2019 y una subida del impuesto sobre la renta a partir de 2020.

Sindicatos y oposición han descrito esas medidas como un cuarto rescate, pero sin los fondos de alivio correspondientes de acreedores internacionales. El gobierno, que llegó al poder en 2015 prometiendo revocar las medidas de austeridad de los rescates anteriores, ha rechazado de plano esas acusaciones, haciendo hincapié en que también tomará otras medidas para reducir la pobreza.

Grecia, sumida en una profunda crisis financiera, está ahora dentro de su tercer rescate internacional, que terminará a mediados de 2018. Desde el primer mecanismo de rescate en 2010, el país ha dependido de préstamos de rescate de sus acreedores, principalmente otros países europeos que emplean el euro y el Fondo Monetario Internacional.

A cambio de esos fondos, distintos gobiernos han tenido que imponer sucesivas rondas de reformas, que incluyeron bruscas subidas de impuestos y recortes de salarios y pensiones.

Aunque las finanzas del país han mejorado durante los rescates y la estricta supervisión que impusieron, los recortes han disparado la pobreza y la tasa de desempleo. El paro, aunque ha bajado de su récord del 27%, sigue rondando el 23%.