María Sofía Velázquez

Tener 40 o 50 años y amar la moda

Una guía de estilo maduro y divino

Con frecuencia me escriben mis bellas contemporáneas maduras y me peguntan... "tengo 44 años, ¿yo puedo usar minifalda?", "cumpliré 56 años, ¿debo ahora usar colores neutros solamente?", "temo hacer el ridículo usando trajes ceñidos a mi edad".

No es fácil ver el cuerpo contar años cuando nosotras nos seguimos sintiendo 18añeras.

Con críticos dentro y fuera de casa, opiniones no solicitadas o comentarios negativos de parte de una pareja, la cosa no se vuelve más fácil.

Los sentidos de la vista, oído, olfato, gusto y tacto pasan a segundo plano. Ahora vale más el sentido común, el sentido de la moda, el sentido del buen gusto, el sentido del ridículo y el sentido del amor propio.

Veamos cómo es esto.

Sentido común. El que te habla bajito cuando te quieres poner algo que sabes que no debes y decides no escuchar muchas veces.

Cómo aplica: a los 40, trajes pegados en la oficina, minis en la oficina. No porque no te veas bien, es porque a los 40 sabemos que nada que ver a cualquier edad ese look en la oficina. A los 50, vestir como a los 40 cuando ya ese cuerpo ha cambiado y pide más chic que frescura.


Sentido de la moda. El que aprendes de tanta revista, tanto Pinterest y tanto red carpet que ves pero que a veces no aplicas al comprar tu ropa o armar tu look.

Cómo aplica: Ropa mal cortada, mal entallada, mal hecha... que a los 20 pasa pero a los 47, no. Porque se espera que en la madurez valoremos la calidad y tengamos cuidado. Entender que un pantalón de vestir se ve muy mal con plataformas de corcho siempre. Que un traje largo para una boda no tiene que ser demasiado destapado para verte Wow.

Sentido del buen gusto. Es el más complicado. Determinado por nombres y adjetivos subestimados como clase, elegancia, sobriedad, equilibrio y balance.

Cómo aplica: entendiendo que el skinny no es un pantalón ideal. Que las perlas siempre le ganarán a los flecos de colores. Que un pump de charol color nude le gana a un zapato de tigre. Estudiando Pinterest, siguiendo las cuentas correctas de Instagram.


Sentido del ridículo. Dividido en dos. El básico es el que protege de caer en el absurdo. El otro, el mejor: la capacidad de reírte de ti misma.

Cómo aplica: la ropa de tu hija de 25 no es para ti. El ombligo afuera, tampoco. Y que yo lo diga mientras tú lo estas usando, es para que te rías, no para amargarte.

Sentido del amor propio. El que te hace amarte tanto que pone tu felicidad antes que la opinión de los demás.

Cómo aplica: desarrolla fuertemente todos los demás sentidos y confía en tu criterio y gusto para sentirte segura, plena y bella siempre.

NADA LE GANA AL ESTILO. Ni siquiera la juventud.