María Sofía Velázquez

Gorda… La palabra más fea del mundo

Con el bombardeo eterno de mujeres delgadas y estilizadas, ¿cómo no ver ese tema con terror, con complejo, con tristeza, con rabia o con frustración?

Los adictos al alcohol o a las drogas deben dejar eso por completo y alejarlo de sus vidas. Pero, ¿cómo alejas la comida si la necesitas para vivir? Es como dormir con el enemigo.

Yo puedo hablar desde mis aproximadamente 180 libras subidas y bajadas durante muchos años. De 20 en 20. de 30 en 30. Yo-yo. De talla 8 a talla 14 a talla 6 en 3 años. De talla 8 a talla 0 en 3 meses. De todo. Regímenes sanos, rutinas suicidas. Y de cada experiencia aprendemos que el enemigo no es la comida, sino la voluntad, la disciplina y una decisión muy personal e íntima.

Pero como lo mío es la imagen, esto es lo que diré: tener unas libras de más no es ni será excusa jamás para dejar de cuidar nuestro aspecto.


  1. Solo tenemos el cuerpo de hoy. Lo demás es pasado pisado o futuro incierto. Y tengo derecho a estar linda HOY. Derecho y DEBER hacia mí misma.
  2. No vivo en paréntesis hasta llegar al peso ideal, cada día cuenta y el mundo me mira. YO me miro. Y elijo estar bella TODO el día.
  3. Debo asumir mi nueva talla hasta que esto cambie. ¡No puedo "no comprarme NADA hasta que pierda peso" porque debo estar linda y VESTIDA hoy!
  4. Ponerme blusas anchas, túnicas, ver desaparecer mi cintura bajo capas de tela... no tiene sentido. Cuanto más subo de peso, más necesito marcar mi cintura para recordar que allí está y darle armonía a mi cuerpo.
  5. Usar ropa oscura, neutra y sencilla es siempre una gran idea. Ni muy ajustada ni muy grande.
  6. La estrategia ganadora es tener el cabello espectacular, saber maquillarse preciosa, tener manicure y pedicure perfectos, usar accesorios fabulosos, zapatos espectaculares y bolsos bellos. ¿Por qué? Porque si al exceso de peso le agregamos descuido, desidia, falta de interés, falta de ganas, entones si podríamos caer en el desánimo y la depresión, el complejo y la inseguridad. La belleza NO DEBE ser una talla. ¡Es una decisión!
  7. El sentido de la estética rige para gordos y flacos, bajos y altos, bellos y no tan bellos: todos tenemos algo lindo y algo no tan lindo. Saber mostrar lo lindo y "barajear" lo no tan lindo es un tema de tácticas, ¡y vale para todos! En el caso de unas libras de más: llantitas y pancita necesitan disimularse; prendas en telas reveladoras o de colores claros no se pueden usar si vemos que engrosamos, se ve celulitis y demás imperfecciones de la piel. Una papada o un cuello grueso necesitan una cabeza alta y una espalda erguida siempre, collares no muy grandes y aretes que ayuden a dar una sensación lineal o alargada.
  8. La belleza es fundamentalmente equilibrio: si yo pongo las curvas y redondeces, la ropa y los accesorios, cabello y maquillaje, aportarán ángulos y líneas.
  9. No puedo hacer que nadie me ame si yo no me amo. Y yo no puedo amarme si no me acepto. Y no me puedo aceptar si no enfrento mi realidad de hoy. Más allá de mis deseos, planes y propósitos, debo vivir hoy y mañana y pasado disfrutando mi día. En medio de dieta, ejercicios, etcétera, pero disfrutándolo y disfrutándoME.
  10. La sonrisa no tiene tallas ni peso. Y a esa, créanme, no le gana la flaca más flaca ni la bella más bella.


Un maravilloso referente de la mujer grande o curvy: Ashley Graham. En las imágenes vemos el uso de tonos oscuro, monocromías, cintura marcada, prendas en la talla correcta, modernidad, sex appeal; cabello, piel y maquillaje muy bien cuidados.