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Cómo fue que empecé a correr y cómo el "running" cambió mi vida para siempre

El inicio de todo siempre es un reto. Pero de nada sirve el propósito sin acción.

En enero de 2010, me encontraba acompañando a mi esposa en Orlando, Florida para su primera maratón (42KM). La Maratón de Disney es muy colorida y el ambiente alrededor la hace super especial. Fue muy difícil para ella y aunque terminó dentro de los tiempos que esperaba, fue una carrera muy dura especialmente porque el clima estaba inusualmente frío, de hecho cayó un poco de nieve en aquella madrugada, algo que no sucedía en Orlando desde los 70's. Ella terminó su Maratón, temblando y con algo de hipotermia, y fue en ese preciso momento de felicidad, éxtasis, llanto y locura que existe al final de una carrera como esta, que le dije algo que cambio mi vida para siempre: "¡Amor, voy a correr una maratón contigo!"

No era la clase de persona que le gustaba practicar deportes. Mucho menos madrugar. Estaba en muy malas condiciones físicas y con sobrepeso. Más o menos unas 190 libras que para mi tamaño (1.68 mts) era bastante peso. Ni hablar de malos hábitos: entre comida, alcohol, stress, etc... Digamos que era una personal "normal"... porque eso era lo normal alrededor mío, salvo que mi esposa si era una freak del deporte.

Unos meses después (Abril / Mayo), ella me dijo: Prepárate porque ya estamos registrados en la Maratón de Nueva York. Honestamente, nunca pensé que me fuera a tomar en serio, pero hoy le doy las gracias, porque ese fue el inicio de todo. Tenía poco más de 8 meses para prepararme. Nunca en mi vida había corrido una carrera. Lo único que corría eran las cortinas para seguir durmiendo.

Ya estaba la meta lista. La Maratón de Nueva York en noviembre de 2010. El propósito estaba claro. Pero sin acción, las buenas intenciones se quedan solo en eso. Así que sin pensarlo mucho y con más miedo que entusiasmo arranqué el entrenamiento.


¿Por qué carajos estoy haciendo esto?

Esa pregunta rondaba mi cabeza cada madrugada que me levantaba a entrenar. Y todavía me lo pregunto algunas veces cuando estoy reventado, cansado y adolorido. En aquel momento no tenía muy claro el por qué lo hacía, porque ni siquiera era que quisiera cambiar mi vida o bajar de peso. Pero ya estaba comprometido y metido de cabeza. Las razones empezaron a llegar poco a poco.

Inicié entrenando con el equipo de Triatlón con el que entrenaba mi esposa. Sólo hacía los entrenamientos de running dos veces entre semana y un día durante el fin de semana. Era el más "rookie" de los "rookies"... Recuerdo lo difícil que era darle una vuelta al Parque Omar, esos casi 4KM caminando ya eran una tortura. Mientras el equipo daba 2-3 vueltas corriendo yo daba una caminando y terminábamos casi al mismo tiempo. Pero así es el inicio de todo. Caminar y caminar con una buena intención hace que luego trotemos y, finalmente, corramos.


La primera carrera

La odié. Fueron los 5KM más odiados en mi historia deportiva. Hice la carrera en algo más de una hora. Vomité en el camino y me sentía humillado, frustrado y asustado. No veía cómo diablos iba a terminar una Maratón de 42KM. No tenía fe en que pudiera lograrlo.

Pero un paso lleva al otro y, poco a poco se va progresando si se hace el trabajo. Sufrí en algunas carreras más. Pasé por algunas lesiones normales de los principiantes (que hablaremos en otra ocasión) y fui aprendiendo de técnica, tips del coach y de la experiencia de otros compañeros con los que entrené y me inicié en este mundo del running.

El Cambio

No estoy seguro en qué momento me empezó a gustar esto. Pero de un total desagrado y frustración, fui pasando a un amor consciente y presente por la actividad. Mi cuerpo fue entendiendo y mi mente lo siguió. Empecé a crear memoria muscular, encontrar mi paso, manejar la hidratación, alimentación y, sobre todo, la tecnología (reloj con GPS y medición cardiaca, zapatillas especiales de running, medias de compresión, etc) que no puede faltarme, fueron mis soportes estratégicos. No sé en qué momento fue, pero ya me estaba gozando cada entreno. Cada paso, cada carrera... cada llegada a la meta.

Con el nuevo estado de mente vinieron mejoras físicas, bajar de peso... Sí, pero sobre todo una mejor composición muscular. Reemplazo de grasa por músculo. Una mejor condición cardiaca y un nivel de energía que no sentía antes. Ya todo esto era ganancia.


La Maratón

8 meses después... con mucho esfuerzo, disciplina y sacrificio estaba listo. Viajamos a Nueva York con mi esposa y luego de aguantar frío por unas 4-5 horas esperando el inicio de la carrera... sonó la señal de arranque y nos fuimos... mi esposa me dio un beso y me dijo: -"Amor, te veo en la meta"- ...y arrancó! Yo me quedé sólo y corriendo a mi ritmo. Sólo, pero con otros 45 mil competidores que corrieron ese domingo en Nueva York, en la fiesta más impresionante que he visto en una carrera. Casi que en cada 2 a 3 cuadras había música y bandas de rock, rap, salsa... más de 1 millón de espectadores de lado y lado de las avenidas gritando y animando a los competidores... nunca, en verdad, me sentí sólo. Simplemente, mirar a tu alrededor ya era suficiente para distraerte de tu mente y tus pensamientos de "no puedo hacerlo".

Fue una carrera dura, no sólo por la distancia y la compleja logística, sino por la topografía. Subir y bajar puentes y, al final cuando piensas que ya llegaste, porque ves el Central Park al frente tuyo, te encuentras con una subida que me pareció el mismo Everest... pero luego la meta y una alegría increíble al pasar y reclamar tu medalla. Ahí mismo, envuelto en dolor y caminando como un pingüino, ya estaba planificando cuándo sería la próxima. Porque en ese momento comprendí que los corredores tenemos esa locura única de experimentar dolor y sufrimiento... y convertirlo en un placer infinito. Encontré a mi esposa, que había llegado casi una hora antes y terminé mi objetivo.


Fueron 5 horas y 40 minutos de carrera para mí. Fueron 8 meses de entrenar con un objetivo claro y dando pequeños pasos. Fue el inicio de muchas otras carreras y cambios en mi vida. Fue experimentar verdadera transformación y convencerme de que si es posible hacer cambios. No importa la edad. No hay excusas. Solo hay determinación y acción.

Los invito a que sigan mi nueva aventura. En 13 semanas debo entrenar y terminar un IronMan 70.3 y entre lo exigente que es el entrenamiento debo enfrentar mis miedos y aprender a nadar para sobrevivir la distancia. Sí se puede y cuento con el apoyo de mi familia, amigos y algunas marcas que se han unido al proyecto. Vamos a documentar el proceso en este blog y en redes sociales y estaré compartiendo todas las enseñanzas, tips y rutinas.

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