Creciendo con Mamá

¿Mala experiencia durante el parto? ¿Cómo superarlo?

¿Te da miedo el parto? Recuerdo que cuando salí embarazada y mi barriga iba creciendo, muchas personas me preguntaban si me causaba miedo la idea de parir de forma natural, siempre respondía que no, que el sentir dolor no me asustaba porque con tan sólo imaginar abrazar a #MiPequeñoMilagro eso lo olvidaría.

Pues bien, para nadie es un secreto que el parto es un momento crucial para cualquier mujer, por eso es importante prepararse, cuidar, respetar y venerar ese momento. Lamentablemente en los hospitales públicos la realidad es otra, se pare o se pare, no hay otra opción, al menos que se presente algo de emergencia por parte de la madre o el bebé y entonces se termina en cesárea.

Pero, ¿qué consideramos un mal parto? En mi opinión, implica un mal recuerdo de ese momento, bien sea por una asistencia médica violenta o traumática, riesgo para la madre o el bebé, o cesárea de urgencia.

En mi caso, ingresé al hospital y me indujeron el parto con un medicamento, sin embargo, algo parece que no funcionaba, una doctora terminó rompiéndome la fuente, fue algo muy doloroso, traumático; luego de eso comenzaron los dolores, trataba de respirar profundo pero no podía evitar sentir dolor, pasaron unas horas y comencé con escalofríos; los doctores al darse cuenta que tenía fiebre y mi bebé taquicardia, decidieron realizarme una cesárea de emergencia.

Para mí fueron largas horas, me pareció como si hubiera estado allí dos días, en realidad fueron alrededor de 18 horas, recuerdo que en la pared había un reloj, así que a cada rato lo miraba y creo que eso me estresaba más, sin contar el llanto y el dolor de las demás mujeres que estaban en la misma sala que yo.

PARTO RESPETADO, seguramente muchas mujeres hemos escuchado este término, pero creo que en Panamá hace falta mucha educación al respecto, tanto a nosotras las madres como al personal médico en general de los hospitales públicos y privados. Por ejemplo, cuando sentía dolor me provocaba sentarme o ponerme en posición de cuclillas, pero que va, como eso no está en el protocolo que siguen en un hospital, no está bien visto y está literalmente PROHIBIDO.

El Doctor Rodrigo Aybar, ha trabajado arduamente para tratar de defender y practicar el Parto Respetado en Panamá. Como especialista me explica que "es un tema bastante intenso, bastante importante, todos los ginecólogos alguna vez nos ha pasado que hemos dicho algo de una manera inapropiada, hemos actuado a veces con intensidad a veces por estrés… pero eso, sin duda alguna, produce en la mujer un impacto tremendo. Síndrome de estrés postraumático por ejemplo, depresión que puede durar meses y años. Por suerte existe el tratamiento amoroso y la madre se enamora de hijo o su hija, y así puede ir recuperándose poco a poco de esa sensación que es muy dura".

El especialista se refiere al maltrato que recibimos las mujeres embarazadas a la hora de traer nuestro bebé a este mundo. "Lamentablemente en Panamá, no existe un apoyo genuino, real, profundo, a cualquier mujer que va a tener un parto, en los hospitales el grado de intervención es tan grande que el ambiente es aún más desfavorable porque luces encendidas, ruidos por todos lados, limitaciones de movimiento, limitaciones de comida, venoclisis puestas sin sentido, aparatos amarrados al cuerpo sin ningún sentido, es un trauma, es una situación difícil, estresante".

En este punto me gustaría hacer un paréntesis, cuando decidí contactar al doctor para que esta nota tuviera más soporte y escucho todo esto, se me vino a la mente justamente todo lo que viví, creo que desde el momento en que me dijeron que me quitara toda la ropa, la dejara junto a mis pertenencias y se las diera a mi esposo, me pusiera una bata y me sentara en una silla de ruedas para ser trasladada, comenzó el estrés y estoy convencida que eso me afectó e impidió traer a mi bebé de forma natural.

Continuando con la opinión de Aybar, todo el protocolo que se sigue en los hospitales públicos y privados es incorrecto, las mujeres recibimos un "mensaje doble confuso", en el que se nos deja claro que estamos "enfermas" y que tenemos que hacer "lo que nos digan". La realidad es que no podemos comer, no podemos tomar agua, no podemos ir al baño, sino hacer (lo que sea) pero en una paleta súper fría que nos ponen en la camilla, muchas veces tenemos que hacer frente a un personal que está esperando llevárselo para botarlo en el baño y volver a traer la paleta.

Lo otro es que si llegamos por ejemplo con 7 centímetro de dilatación y falta poco, nos dicen que avisemos, ya que si el bebé asoma su cabeza, entonces a salir corriendo para la "sala de expulsión", que es el lugar que está acondicionado para que podamos dar a luz. "Ningún hospital en Panamá lamentablemente, tiene preparado el sitio donde ella llega para dar a luz, en los hospitales privados aducen que es por seguridad, en los públicos que son muchas las que están allí esperando…", indica el especialista.

Cuando la mujer pasa a la "sala de expulsivo" recibe un mensaje muy diferente al que recibió cuando llegó. "Todo el mundo, comenzando por el médico, depende de la participación de la madre, es la única parte de este proceso donde se necesita la participación activa de la mamá, y como ella había recibido un mensaje de que ella no puede, de que van a acompañarla… si ella no puja, el bebé no nace… se empieza a poner tenso el parto, comienza a demorar 20, 30 minutos, comienzan a decirle que puje, que colabore, cosas que son muy duras, a empujarla, la envuelven en algo realmente traumático que deja a las mujeres con tremendas secuelas emocionales", detalla el doctor.

Esta es la verdadera situación que tenemos que vivir las mujeres en Panamá en el momento del parto. Sin dudar, Aybar explica que "lamentablemente en nuestro querido país no existe en ningún lado, ni público, ni privado, un lugar de respeto, genuino, verdadero, y así nacen los niños en este país".

Pero, ¿cómo podemos superar un mal parto?, el testimonio de una panameña humilde nos llamará a la reflexión, como mujeres debemos empoderarnos, valorarnos y tener claro que sí podemos ser partícipe en cada momento del parto vaginal.

Testimonio que inspira

Guadalupe González, es una panameña humilde, en el año 2013, por instrucciones del doctor que le trató el embarazo, la internaron en el Hospital Nicolás Solano ubicado en La Chorrera, para inducirle el parto. Ingresó el 13 de marzo, el 15 en la mañana rompió fuente y en la noche se fue el agua en el hospital, por lo que el personal decidió trasladarla se urgencia al Hospital Santo Tomás, en la ciudad de Panamá, para practicarle una cesárea. Al llegar allí le dijeron que le practicarían la cesárea, pero luego llegó una doctora y le dijo que ella era parto vaginal, ordena que le apliquen oxitocina de nuevo (en el Nicolás Solano le pusieron pero ya no tenía dolores), se le subió un doctor encima para que la bebé encajara y así nació.

"A mis familiares le informaron que todo había salido bien pero nunca le comunican que la niña había sido trasladada para el Hospital del Niño, yo había quedado preocupada, pensando, no la escuché llorar, la vi que la pasaron reanimándola, no me dieron más información, a la mañana siguiente me comuniqué con mi pareja y le dije se informara cómo estaba la niña…la bebé sufrió una hipoxia cerebral (falta de oxígeno)…estuvo hospitalizada por 17 días, estaba normal, pesó 7 libras y media, pero a causa de la hipoxia sufrió un daño cerebral que le afectó su desarrollo motor", explicó.

Al escuchar su historia no dejé de sentir rabia, ya que sé que si hubiera estado rodeada de especialistas que realmente supieran cómo proceder en ese momento, la bebé no hubiera tenido este problema de falta de oxígeno.

Sin embargo; Guadalupe logró superar esta mala experiencia, sacar adelante a su hija que tiene actualmente 5 años. Pero la pasar algunos años, quedó embarazada y decidió contactar al doctor Rodrigo Aybar, ya que había leído sobre su experiencia y defensa por el parto respetado y humanizado en Panamá, empoderarse y creer en sus capacidades como mujer, la ayudó a superar esta amarga experiencia.

"Esta vez me escuché, escuché mi cuerpo, investigar, hablar con mi doctor, que te explique cuáles son esas señales de alarma que uno debe tener para saber en qué momento quiere nacer tu bebé…Aybar se convirtió en parte de mi familia, tengo un niño de un año y 5 meses bastante activo, y bueno, estoy luchando con mi niña que tiene 5 años y que tiene un tipo de parálisis, muy positiva, me enfoco en los avances de mi niña y también en la experiencia de mi segundo parto porque sé que el parto no es malo, pero hay veces que no nos ponemos en manos de personas que vivan el 100% esa labor de ayudar a salvar vidas, de que tus decisiones muchas veces pueden afectar a muchas familia…mi experiencia es un poco dolorosa, pero la vida y el tiempo me han ayudado a que, cuando hablo de mi niña, me enfoco en lo positivo…es importante informarse y buscar a esas personas que saben realmente de lo que están hablando, y cuando tú los conoces te llenan de esa sabiduría y de esa tranquilidad….", explica Guadalupe.

"Sentí mucha confianza, tranquilidad, apoyo, ojalá contáramos con mucho más personal médico así, con esa disposición, al pasar por una experiencia así tan dolorosa, decidí escucharme, pensar positivamente, sobre todo esperar a que mi cuerpo me fuera indicando, empapándome del tema, para que mi segundo niño estuviera bien".

Definitivamente las mujeres debemos defender el Parto Respetado en Panamá, lamentablemente en ningún hospital, ni público ni privado, se pone en práctica el parto de una forma humana, respetando lo que quiere cada mujer, lo que siente; sólo les digo que ojalá llegue el momento en que la labor de Rodrigo Aybar se extienda y se conozca tanto, que el personal médico entienda la importancia de traer al mundo a los bebés y entonces se practique en el país, poco a poco, hasta que exista esta opción en todos los centros médicos. No pierdo la esperanza. Si tienes alguna mala experiencia con el parto que quieras compartir, escríbeme a [email protected]. ¡Que Dios me las bendiga!

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