Cuatro herramientas para dilucidar los misterios del Sol

La sonda Parker, que parte el sábado de Estados Unidos para explorar la atmósfera del Sol, llevará a bordo cuatro instrumentos para resolver viejos enigmas y hacer tal vez descubrimientos insospechados.

La sonda de la NASA, cuyo nombre completo es Parker Solar Probe y tiene el tamaño de un pequeño vehículo, transportará cuatro conjuntos instrumentales, cada uno compuesto por varios aparatos proporcionados por diferentes países. Estarán protegidos del calor extremo por el escudo de compuesto de carbono de la sonda.

FIELDS medirá localmente el campo magnético y el campo eléctrico para intentar responder a "la gran pregunta": "¿Qué calienta la corona solar?", explica a la AFP Thierry Dudok de Wit, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS) en Orleans (centro) y responsable del magnetómetro de FIELDS.

Esta corona, que es la capa más externa de la atmósfera solar y se extiende hasta varios millones de kilómetros de la estrella, supera el millón de grados centígrados, mientras que la superficie del sol alcanza "solo" los 6.000ºC.

Un desafío a las leyes de la naturaleza, según las cuales cuanto más lejos de la fuente de calor, más baja es la temperatura.

Hay una hipótesis que mantiene que las temperaturas extremas resultarían de la influencia de ondas electromagnéticas, de la misma forma que una placa de inducción calienta una cacerola, explica el CNRS en un artículo. Pero la única forma de verificar esta hipótesis es sobre el terreno, lo que nunca se intentó.

SWEAP (Solar Wind Electrons Alphas and Protons Investigation) tendrá la misión de abordar el misterio del viento solar, un flujo constante de partículas ionizadas que se desplazan a más de 500 km por segundo.

Los físicos ignoran por qué el Sol exhala el viento solar, por ejemplo.

Al observar los iones y los electrones que componen la atmósfera del Sol y el viento solar, los científicos creen que podrán definir la temperatura, la velocidad y la densidad de estos violentos flujos.

"Esto podría ayudarnos a predecir mejor cuándo podría golpear la Tierra una tormenta solar", explica Justin Kasper, de la Universidad de Michigan, responsable de SWEAP.

Los científicos temen que una grave tormenta solar pueda afectar a la red eléctrica durante meses, o incluso años, en algunas partes del planeta.

ISOIS (Integrated Science Investigation of the Sun) se concentrará en los iones pesados, las partículas de mayor energía.

"Son partículas muy energéticas, que se dirigen hacia la Tierra a velocidades fenomenales, casi a la velocidad de la luz. Pueden alcanzar la Tierra entre 30 y 60 minutos", explica Thierry Dudok de Wit.

"El día en que se quiera ir a Marte habrá que poder predecir estas erupciones de partículas, ya que pueden tener efectos mortíferos", explica.

Los científicos saben que las partículas proceden de la corona solar, pero el proceso de aceleración sigue siendo un misterio. Estas observaciones in situ "nos podrían proporcionar nuevos índices sobre este proceso", explica Ed Stone, de Caltech, el Instituto de Tecnología de California.

WISPR (Wide-Field Imager for Parker Solar Probe) es una cámara del tamaño de una caja de zapatos que observará el Sol. Los astrofísicos esperan captar las expulsiones de masa coronal (partículas ionizadas proyectadas a gran velocidad), los flujos y reflujos de materias y todo tipo de fluctuaciones.

Ninguna cámara ha filmado por el momento la estrella tan de cerca, a penas algo más de 6 millones de kilómetros en los momentos en que más se acerque (la distancia entre la Tierra y el Sol es de unos 150 millones de km).

Se trata de una promesa de imágenes magníficas para los profanos e instructivas para los científicos.

La sonda Parker realizará "la primera visita de la humanidad a una estrella", señala la NASA. "Tenemos una idea de lo que nos encontraremos, pero los resultados más importantes podrían proceder de unas observaciones totalmente inesperadas", señala Mark Wiedenbeck, del Jet Propulsion Laboratory de Estados Unidos.